Con un nombre que alude a un precepto constitucional, el proyecto que debate el Senado vulnera aspectos de la vida nacional como la seguridad y la soberanía, la gestión del Estado, la cesión de territorios al capital concentrado y la vulnerabilidad de la vivienda de millones de argentinos. Bahl argumentó su rechazo y se enfocó en las trabas que impone a las políticas públicas.