En América Latina, y en otras partes del mundo, es lo que está sucediendo en no pocos países. Si una cosa está clara es que el reformismo, encarnado por los partidos socialdemócratas, nunca ha resuelto los problemas del pueblo.
Dada su condición de ideología capitalista (algunos le llaman de rostro humano, como si el capitalismo pudiera tener algo de humanidad) nunca rompe con las estructuras del estado burgués cuando llega a gobernar. Defraudan a amplias capas de la población con baja cultura política, porque, en aras de seguir facilitando las ganancias del gran capital, nunca resuelve sus problemas y, al final, desencantados, acaban votando a verdugos mayores. En este caso concreto al fascista José Antonio Kast.


Es fácil decir que “no se escucha a las necesidades del pueblo” pero ojo. Hay un tema del huevo y la gallina. No se puede construir un sistema que realmente de bienestar y otorgue esas soluciones, si no se atiende a la fundación ideológica de cambiar el sistema desde las bases. El capitalismo está diseñado desde sus bases para hacer y promover el mal, la centralización, la sociopatía, eso no se puede combatir si te quedas encerrado en las mismas reglas del capitalismo, como decían los sabios “no puedes salir de un problema con la misma mentalidad que te metió en él”. En el sistema actual no puedes resolver la crisis de la salud si corporaciones cobran millones por una (1) pastilla para la diabetes, no puedes reducir las listas de espera si el sistema privado para tres órdenes de magnitud el sueldo de un operario de un cesfam, no puedes solventar las falencias de la educación si un jugador de fútbol, que funcionalmente en la sociedad no es diferente a un comediante o actor de telenovela, tiene un sueldo de seis órdenes de magnitud del de un profesor de básica.
Hay que aceptar que hay que refundar, hay que partir con quebrar donde se puede para generar soluciones. Por ejemplo yo empezaría por quitar toda limitación presupuestaria de la salud y la educación, que no me vengan con que no hay plata para construir colegios o financiar farmacias populares. Pero para eso hay que aceptar quebrar el paradigma de que el dinero es para generar deuda, y en vez de eso simplemente imprimir el dinero necesario para pagar el trabajo social necesario y hecho.
Eso es en lo que, en mi opinión, se ha caído la izquierda no sólo en Chile sino a nivel occidental en general. No queren cambiar el sistema, quieren “capitalismo pero de izquierda” y eso nunca va a funcionar, no en este mundo que ya está muriendo. No aceptamos como éticamente repsonsable cobrarle millones a alguien por una enfermedad terminal, ¿por qué sí lo aceptamos con nuestro planeta?